Ayuntamiento de Metepec

ARTESANÍAS

En Metepec, pueblo de artesanos con prestigio ancestral, dedicarse al barro significa mucho más que una actividad económica: creación, búsqueda de la belleza, convivencia familiar. Pero no sólo en barro crean las manos metepequenses: aquí se pueden encontrar artesanos cuya habilidad se despliega sobre diversos materiales como el papel picado, la talabartería, la cestería, el trabajo con hoja de maíz, los textiles, el vidrio soplado y emplomado. En algunas ramas la historia es tan antigua como la presencia del hombre en estos lares; en otros, la inquietud, las migraciones y el generalizado ambiente artístico han permitido que la belleza se diversifique.

La alfarería en barro ha difundido el nombre de Metepec hasta sitios lejanos. Las reminiscencias históricas de esta actividad se remontan al periodo preclásico, cuando poblaron el valle asentamientos de filiación teotihuacana. De esta época se conservan algunas figurillas y restos de piezas de utilización doméstica.

Después, durante el periodo en que los matlatzincas dominaron la zona (siglo XII al siglo XV) la cerámica local se puede iden tificar por su colorido naranja, crema y café. Los decorados son a base de figuras geométricas y flores. También hay piezas pulidas de color negro o combinaciones de negro y naranja, sin faltar, desde luego, juguetes, figurillas e ídolos de barro, con marcada influencia de la predominante cultura azteca, primero pueblo vecino y desde 1474, dominador a quien se le rendía tributo.

A partir de la conquista española, la cerámica fue principalmente utilitaria. Las figurillas, ídolos y piezas zoomorfas no fueron aceptadas por los evangelizadores, pues las consideraban objetos de culto diabólico. Pero ya el espíritu artístico era parte de los alfareros. Prueba de ello es la fachada de la parroquia de San Juan Bautista, poblada de ángeles, santos y demonios modelados en barro.

La fama de los alfareros de Metepec creció con el tiempo. Su mercancía era infaltable en los mercados de Toluca y otros pueblos cercanos. Nada que se relacione con el ser humano es estático, y tal principio suele ser válido especialmente para lo que el hombre crea, con las manos, con la mente, con el espíritu.

Coincide la mayoría en reconocer a Timoteo González como el primero en representar el Génesis en barro, allá por la primera mitad del siglo XX. Probablemente sobre el cuerpo de una flautilla colocó ramas y manzanas: allí estaba el árbol del bien y el mal. Lo plantó sobre un pedazo de paraíso de barro, y a su lado dos figuras humanas: Adán y Eva, en el momento de ser tentados por la serpiente que les incitaba a cortar el fruto prohibido.

La figura tuvo buena acogida entre compradores y también entre los demás artesanos. Muchos empezaron a hacer otras variantes. La creatividad había resurgido, se comenzó a experimentar con formas, temas, técnicas de pintura, tamaños, acabados. Aparecieron –además de los famosos árboles, figuras para el día de muertos. Y no se dejó de lado lo utilitario.

En la actualidad, Metepec es reconocido nacional e internacionalmente como uno de los principales centros alfareros del país y cuenta con el registro de marca para sus piezas de barro.

Otra artesanía de tradición ancestral es la cestería. El nombre mismo de nuestros antiguos pobladores, los matlatzincas u hombres de la red lo liga al tejido de cestas, costales y petates. Dice Fray Bernardino de Sahagún en su historia general de las cosas de Nueva España, que se les identificaba por “…la red, con la cual desgranaban el maíz y hacían otras cosas los que se llamaban matlatzincas…”. Todavía se pueden admirar y adquirir en Metepec diversos objetos tejidos en palma y una derivación de esta artesanía: la elaboración de piezas ornamentales hechas de hoja de maíz.

Hay también entre los artesanos algunos que han desarrollado otras habilidades, o han venido a residir aquí trayendo sus conocimientos. Entre ellos están quienes se dedican al vidrio soplado; los talabarteros, que han desplazado el arte de las sillas de montar a muebles, cuadros y decenas de objetos más. También podemos encontrar papel picado, licores artesanales de yerbas y frutas; pirotecnia, arte en cera, en madera, en textiles.

Visitar los talleres, hablar con los creadores que siempre están dispuestos a explicar sus técnicas y motivos, es un inolvidable viaje al mundo de la creatividad popular. La tradición en Metepec está íntimamente ligada con la religión católica, aunque en cada celebración se pueden identificar varios elementos sincréticos que nos remontan a la antigüedad prehispánica y el culto a sus dioses, en especial a los relacionados con el ciclo agrícola.

Cada uno de los pueblos y barrios celebra con novenario, misas solemnes, procesión y feria, la fiesta de su Santo Patrono. Además, se une a las festividades en honor de San Isidro, la devoción más generalizada en Metepec.