28 de febrero de 2017
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CUARESMA Y SEMANA SANTA

Es una tradición que durante la Cuaresma cada barrio se haga cargo de uno de los viernes de ese tiempo litúrgico, adopte la decoración la parroquia de San Juan Bautista, ofrezca comida a todo visitante y financie juegos pirotécnicos. Jueves y viernes santos se lleva a cabo la escenificación del juicio, pasión y crucifixión de Jesús de Nazareth. Lo primero, en la plaza central o plaza Juárez; la crucifixión, en el Cerro de los Magueyes, también conocido como el Calvario. Las personas que participan en esta puesta en escena practican durante meses sus papeles. La escenografía, vestuarios y utilería se guardan en la parroquia y aumentan y mejoran año con año.

ENCENDIDO DEL FUEGO NUEVO

Existe en Metepec, como en muchos lugares de América, una corriente neoindigenista, defendida por grupos de personas que sustentan sus prácticas en estudios serios, para difundir la esencia de filosofías prehispánicas. Su objetivo principal es alcanzar una convivencia respetuosa y pacífica, en armonía con las leyes de la naturaleza. Uno de los instrumentos para ello es la llamada danza étnica.

Contamos en este municipio con una comunidad danzante compuesta por seis grupos: Ehécatl nahui, Mexica tiahui, Metepetl, Monarca, Ollín yoliztli y Señor de la Exaltación. En 1997 se unieron para recibir la más alta encomienda náhuatl: custodiar el Fuego Nuevo.

El antecedente fue la visita, en 1990, de un grupo de caciques huicholes a nuestra ciudad, acompañados por el señor Jesús Espino. Cabe aclarar que los huicholes se ostentan como los “auténticos aztecas”, pues basándose en varios códices y tradiciones, aseguran que su tierra corresponde al legendario Aztlán, de donde salieron las migraciones de las tribus nahuatlacas hacia el altiplano. Estos señores, guardianes de muchas creencias y prácticas tradicionales, quedaron impactados con su vista del Cerro de los Magueyes. “Las casas, rodeando al cerro parecen rezarle, rendirle pleitesía”, opinaron. Después, en la cima, los sobrecogió el ángulo en que se encara al señor Xinantécatl, o Nevado de Toluca; el dominio visual del valle, desde donde es posible observar, en días claros, el centro arqueológico de Teotanango. El cerro alberga numerosos enterramientos mexicas y matlatzincas y se han encontrado restos correspondientes a tiempos prehistóricos. Desde su cosmovisión, este cerro reúne los elementos humanos, históricos y naturales para ser un centro de energía, sede ritual de gran importancia. Aquí residen los cuatro elementos o fuerzas de la naturaleza: agua, tierra, viento, fuego (que debería ser traído) y un quinto elemento, en el centro de lo creado: el hombre, representado en Metepec por un mosaico étnico y cultural.

En 1997, se hizo contacto en Iztapalapa con el maestro Fernando Flores Moncada, considerado por los danzantes como descendiente de Nezahualcóyotl y heredero de la tradición del Fuego Nuevo.

Flores Moncada exigía que toda la comunidad danzante de Metepec trabajase unida, en armonía. Llegaron cerca de ciento cincuenta danzantes de diversos grupos del país. Desde el atardecer del 20 de marzo comenzaron los eventos, todos relacionados con la cultura prehispánica.

Aquella tarde había llovido casi todo el día; sin embargo, justo a la hora de comenzar el ritual, las nubes se abrieron y se pudieron observar la luna y el cometa Hale-Bopp. La hoguera se encendió en la cima del cerro y de ahí se bajó una antorcha hacia la escalinata del Calvario.

La distribución del fuego tiene dos vertientes: el fuego sagrado encendería las almas, propiciando la unión de los miembros de la comunidad; el fuego común daría calor a los hogares, fomentando la unión familiar.

Las danzas no se realizan para dar espectáculo. Obedecen a una serie de ritos. Los elementos del vestuario, los instrumentos musicales, nada es accidental ni ornamental. El ritual dancístico del Fuego Nuevo se ha repetido cada comienzo de primavera desde aquella noche mágica.

FESTIVAL INTERNACIONAL DE ARTE Y CULTURA QUIMERA

El festival “La cultura en octubre” nace en 1991 con el apoyo del entonces presidente municipal César Camacho Quiroz, con la visión de hacer de esta municipalidad un espacio idóneo para la convergencia de expresiones culturales que mostraran la diversidad creativa de México en el mundo.

¿Por qué hacerlo en octubre?, es el marco ideal dado que el día 15 de este mes pero de 1848, Metepec vive uno de los sucesos históricos más importantes para la conformación de su realidad política y sociocultural actual, al ser reconocido como Villa, por haber albergado los poderes del estado tras el avance de las tropas norteamericanas a la ciudad de México.

En el marco del festival, es parte importante la celebración de una ceremonia solemne en la que se recuerdan estos acontecimientos y se entregan preseas a los ciudadanos que por su labor han contribuido a enriquecer aspectos importantes de la vida comunitaria o puesto en alto el nombre del municipio.

Quimera, es foro de encuentro y como las fiestas de los barrios de Metepec, hacer de la cultura una tradición que, como éstas desborde la calle, se adueñe de las plazas y de todos los rincones del Pueblo Mágico.

El lugar que encontró en el corazón de la sociedad civil, lo hizo alcanzar en poco tiempo la popularidad y trascendencia que hoy mantiene.

La esencia del festival es abrir las puertas de Metepec al resto de la República Mexicana y al mundo, para que se conozcan las tradiciones y costumbres que dan valor e identidad a cada pueblo y nación.

Rasgo interesante de este magno evento es que ha servido como ámbito favorable para fortificar, en el marco de la formalidad y legalidad, lazos culturales con otros países.

FIESTAS DE SAN ISIDRO Y PASEO DE LA AGRICULTURA

Las celebraciones en honor de San Isidro significan mucho más que días de fiesta. Son un himno a la fertilidad y a la alegría de estar vivos.

Esta comunidad ancestralmente agrícola, acogió con entusiasmo al Santo Labrador durante los albores de la Colonia. Puede decirse que fue a partir de ese hecho, de la apropiación auténtica del santo español, cuando se completó la conquista espiritual en Metepec.

El día de San Isidro es el 15 de mayo. Las imágenes del santo son llevadas en procesión por los barrios de la cabecera y se finaliza en la parroquia, con una misa y la bendición de los santitos. Pero la fiesta cumbre se lleva a cabo el martes siguiente al domingo de Pentecostés, es decir, siete semanas y dos días después de Pascua. La población festeja con gran alegría la fertilidad, la buena cosecha, el fruto del trabajo humano enriquecido por la bendición divina.

Un elemento infaltable en el paseo son las tlacualeras (hombres disfrazados de mujer), quienes simbolizan el elemento femenino, necesarísimo al hablar de fertilidad. Como el paseo es una costumbre muy antigua, no era bien visto que las mujeres se exhibieran. Por ello su papel ha sido representado desde hace siglos por jóvenes del sexo masculino.

Junto con la devoción a San Isidro Labrador, el santo patrono de Madrid, llegó a Metepec la española costumbre de la “romería”, es decir, la fiesta popular que acompaña a la celebración religiosa. En Metepec, la romería se ha ido transformando a través del tiempo. Como en casi toda la Nueva España, la fiesta adquirió la forma de una feria, con puestos de comida y mercancías, palo encebado, baile popular, juegos y el llamado teatro del pueblo. Las dimensiones de tal evento hicieron que las autoridades municipales, desde hace varios trienios, buscasen un espacio más amplio para ella, dando así cabida a diversión y comercio sin obstaculizar la vida cotidiana en el centro de la ciudad. Hace poco más de una década, el gobierno estatal donó a Metepec un terreno de alrededor de ocho hectáreas, cercano al hoy Parque Bicentenario.

Desde luego, los artesanos de Metepec han acudido siempre a ofrecer el producto de su trabajo, y es durante esta feria cuando lucen sus mejores creaciones, participando en el Concurso Nacional de Alfarería que tiene como marco las festividades de San Isidro. La exhibición y venta de artesanías constituye el área más importante de la feria.

Vale la pena acudir a este evento; el tiempo pasa rápidamente entre una y otra diversión, algunas compras, comer rico y admirar la creatividad de los artesanos de Metepec, famosos en el mundo entero.

GASTRONOMÍA TRADICIONAL E INTERNACIONAL

Gastronomía significa la alimentación en relación con la cultura, el medio ambiente y el entorno. En esta acepción amplia, que incluye desde los alimentos tradicionales hasta el restaurante internacional, es posible asegurar que Metepec cuenta con una gama enorme de opciones.

El sitio ideal para hallar alimentos tradicionales es el tianguis de los lunes, que se lleva a cabo desde antes de la Conquista. Allí se pueden adquirir, crudos o ya preparados y listos para comer al momento, manjares que se remontan a tiempos prehispánicos, cuando eran las lagunas y apancles los proveedores de charales, ajolotes, ranas y pececillos blancos de agua dulce; los montes y llanos regalaban a los habitantes de las cercanías chapulines y escamoles, conejos, palomas y yerbas silvestres, y los campesinos se encargaban de cultivar el resto.

La historia se hace presente bajo los techos de manta, donde las amas de casa se surten de frutas, verduras y carnes frescas y aprovechan para “echarse un taco de plaza”, consistente en una atrevida y deliciosa combinación chicharrón, pata de res, acociles, charales, nopales, guaje, pápalo y chile verde. Para acompañar ese taco, nada como una garañona, licor verde y dulzón, hecho de yerbas, a cuyo rico sabor se añaden supuestos dones afrodisíacos, medicinales y digestivos, quizás un vaso de pulque natural o curado de frutas, bebida muy propia de esta tierra de magueyes, o un licor de frutas, como los moscos o el julianazo, bebida exclusiva, junto con la garañona, de las cantinas tradicionales de esta ciudad.

Cualquier día de la semana pueden encontrarse también, en pequeños restaurantes, fondas y puestos, diversos antojitos típicos. En el seno de los hogares metepequenses todavía se cocinan platillos de la cocina mestiza, con recetas que han pasado de generación en generación, como el agostito, guisado de carne de puerco y flor de calabaza, que se cosecha por primera vez en el mes de agosto.

Además de estas delicias que saben a tradición, Metepec cuenta con una oferta restaurantera donde no faltan opciones. Establecimientos hasta de cinco estrellas, sirven a los comensales platillos internacional de la mejor calidad.